El gran comediante caricaturizando el papel de un director de orquesta nos muestra el manejo y concentración de energías que se requiere para estas tareas.
"ESTOY CONTRA EL GUSTO DE MAS DE 2000 AÑOS" F. Nietzsche. ESTA LECTURA DEL ZARATUSTRA ES PARA AMANTES EN PRIMER LUGAR...UN MANUAL A CORAZON ABIERTO PARA POETAS...
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Andante con moto
El gran comediante caricaturizando el papel de un director de orquesta nos muestra el manejo y concentración de energías que se requiere para estas tareas.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Diapsálmata
Los enigmas efímeros de la luz en el rocío,
miércoles, 1 de diciembre de 2010
La Gran Fuga
Zaratustra se ha convertido en un niño,
Zaratustra es un despierto:
¿qué quieres hacer ahora entre los que duermen?
En la soledad vivías como en el mar, y el mar te llevaba.
Ay, ¿quieres bajar a tierra?
Ay, ¿quieres volver a arrastrar tú mismo tu cuerpo?
Zaratustra respondió: «Yo amo a los hombres.»
¿Por qué, dijo el santo, me marché yo al bosque y a las soledades?
¿No fue acaso porque amaba demasiado a los hombres?
Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo.
El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta.
El amor al hombre me mataría.
Zaratustra respondió:
«¡Qué dije amor! Lo que yo llevo a los hombres es un regalo.»
A ¿En qué tonalidad empieza?
Después del pianissimo se reanuda el canon, el primer violín toca el tema, la viola Do a La va creciendo ganando fuerza, segundo violín Do a La
viernes, 19 de noviembre de 2010
O SOLE MIO...

Que cosa bella es un día soleado, El aire sereno después de una tempestad, Por el aire tan fresco parece un día de fiesta, Que cosa bella es un día soleado, Pero otro sol, qué es aún más bello, El sol mío, Está frente a mí, El sol, El sol mío, Está frente a mí!, Está frente a mí!, Cuando llega la noche y el sol sale de escena, me viene casi la melancolía, Yo estoy parado bajo tu ventana, Cuando llega la noche y el sol sale de escena. Pero otro sol, qué es aún más bello, El sol mío, Está frente a mí, El sol, El sol mío, Está frente a mí!, Está frente a mí!,N'aria serena doppo a na tempesta...
Pe' ll'aria fresca pare giá na festa...
Che bella cosa na jurnata 'e sole!...
Ma n'atu sole
cchiù bello, oje né',
'o sole mio,
sta 'nfronte a te...
'O sole,
'o sole mio,
sta 'nfronte a te...
sta 'nfronte a te!
II
Lùceno 'e llastre d''a fenesta toja;
na lavannara canta e se ne vanta...
e pe' tramente torce, spanne e canta,
lùceno 'e llastre d''a fenesta toja...
Ma n'atu sole
.....................
III
Quanno fa notte e 'o sole se ne scenne,
mme vène quase na malincunia...
sott''a fenesta toja restarría,
quanno fa notte e 'o sole se ne scenne...
Ma n'atu sole
domingo, 20 de junio de 2010
La última entrevista de Saramago

Por Angel Darío Carrero - Octubre 2009 (*)
Viajé hasta la desértica isla de Lanzarote para entrevistar al escritor lusitano en su propia casa, como homenaje callado a Francisco de Asís, quien hace 800 años se lanzó, en medio de las Cruzadas, a un diálogo amistoso con el sultán Malek Al-Kamil.
Aleccionadoramente, es Saramago quien me habla de la bondad y de la santidad de Francisco, entregándonos un testimonio que bien podría ser considerado como su testamento espiritual. La mano privilegiada del Maestro Antonio Martorell me ayuda a capturar, en dibujos sutiles, la silueta de una vida llevada a la esencia.
"El muchachito que anduvo descalzo por los campos de Azinhaga, el adolescente vestido de mono que desmontó y volvió a montar motores de automóviles, el hombre que durante años calculó pensiones de jubilación y consiguió subsidios de enfermedad y que más adelante ayudó a hacer libros y después se puso a escribir algunos".
Mi vida había sido rutina pura. A partir de los años setenta comienzo a escribir. Siento que está todo dicho ahí. Ahora bien, hay que añadir un hecho: soy ateo.
Comenzó muy pronto. No he tenido nunca lo que se llama una crisis religiosa. De niño me llevaron dos veces a misa y no creía en lo que estaba pasando ahí. Me parece absurdo pensar en un Dios que desde la nada ha creado todo. El problema surge a partir del momento en que alguien dijo: "Dios existe". Luego tuvieron que dar razones para que quedara demostrado. San Anselmo ha elaborado unas cuantas, pero en verdad son totalmente ingenuas. No demuestran nada.
El edificio del pensamiento teológico es algo apabullante; pero todo ese andamiaje me parece una especie de autofagia que se alimenta de sí misma. Construye sistemas, pero para desarrollarse -lo digo en verdad sin querer ser desagradable- en el vacío.
Se necesita tener un altísimo grado de religiosidad para ser un ateo como yo. En el sentido etimológico, la religión es lo que une. Sabemos que estamos ligados al universo. Ahora bien, inferir que detrás de esta relación hay una causa primera me parece una afirmación gratuita sin base científica. A lo mejor hay dos dioses: uno que se llama física y, el otro, química.
Esa conclusión catastrofista de que si se destruye a Dios todo el mal invadirá la vida humana no es cierta para mí. No se puede decir que cuando he hecho mal a alguien es por el hecho de no creer en Dios. Si deseo hacer daño a alguien y decido no hacerlo, no es porque Dios me toma del brazo para que no lo haga. Es la conciencia interior propia, está en tu naturaleza que no puedes hacerlo. En este sentido digo que soy ateo, pero no mala persona.
Yo no necesito a Dios para tener una ética. Hay personas que no pueden vivir sin este bastón para apoyarse, pues lo respeto. No soy un ateo militante, en el sentido de ir a la guerra contra los que creen, pero que me dejen en paz si no creo.
Pues si resulta que Dios existe, de todos modos yo le preguntaría: "¿Por qué nos has abandonado? ¿Qué es eso de crear un ser a tu imagen y semejanza para después decir que poseemos libre albedrío y así justificarte y poder decir que no tienes la culpa de los males del mundo?". Pero la verdad es que cuando Ratzinger en Auschwitz dice: "¿Dónde estaba Dios?", hacía una pregunta retórica. La conclusión es que no estaba, porque si estaba: ¿por qué lo ha permitido?
Me parece absurdo decir con Elie Wiesel que Dios estaba allí. Bueno, digamos que nosotros, empezando por el Papa, realmente sólo podemos preguntar: si existe, ¿dónde estaba? Hasta ahí.
Tampoco.
No lo niego. Digamos que es ciertamente religioso, pero por la vía de la naturaleza. Ahora bien, no estoy diciendo que Dios está en una flor o en una semilla o en el conjunto de imágenes y de sensaciones que forman un paisaje. En todo caso, sentimos algo, emociones, una experiencia estética, pero no puedo tener la ingenuidad de decir que todo esto es Dios, o que nos viene de Dios, o que es la forma que Dios tiene de relacionarse con nosotros.
Confieso que el uso que damos al concepto de lo sagrado me parece francamente abusivo. Que se presuma de saber lo que es lo sagrado me parece absurdo. Si existe, nadie puede decir lo que es, porque si puede decirse dejaría de ser sagrado.
Pues la verdad sí. Una vez, allá para el año 1979, en la iglesia románica de Coimbra, una ciudad universitaria al centro de Portugal. Me situé al lado de una de las columnas de la iglesia. Sentí algo. No es lo que Paul Claudel comentó que le ocurrió en Notre-Dame. Es distinto. Confieso que sentí una emoción intensa. Pero luego, al hacer reflexión, determiné que era una emoción estética. No puedo decir que Dios me tocó el corazón. Lo tuve muy claro muy pronto: Dios no existe.
Presumo de estar muy atento de lo que acontece a mí alrededor. Una de las cosas que está ahí es la religión. Por el hecho de ser ateo, no puedo decir que la religión no me interesa. Si no fuera por este interés no hubiese escrito "El Evangelio según Jesucristo". Yo no voy a la guerra contra la religión, sino contra la institución.
Yo escribí en algún lugar lo que el lobo le dijo a San Francisco: "Puedes llamarme hermano, pero no me pidas que llame hermana a la oveja". Es la otra perspectiva, la del lobo. Tengo una tendencia, casi una manía de relativizarlo todo.
No. Yo creo que la liberación no necesita de la teología. De hecho, este movimiento no me parece muy novedoso. En realidad es muy similar al movimiento verdaderamente original que inició San Francisco de Asís. Me parece que hay una especie de vuelta al franciscanismo primitivo en todo esto y nada más. Lo fundamental es un movimiento de liberación, no la teología. La importancia que sí ha tenido es que ha ayudado a dar mayor visibilidad a la lucha contra la pobreza. Pero no ha resuelto el problema y, de hecho, no podría. Es la repetición de lo que acabo de decir sobre San Francisco y el hermano lobo. El hermano lobo es la multinacional insensible, sorda, justificadora de su comportamiento criminal.
Yo iba con frecuencia a la ópera en Lisboa, no porque tuviera dinero para comprar el billete, sino porque mi padre era policía y conocía a los que trabajaban en el teatro y me dejaban entrar. Iba al gallinero, por encima del palco real. En lo alto, como tiene que ser, había una corona dorada. Si miras desde el palco la ves en todo su esplendor. Pero curiosamente -y esto sólo puede verlo quien está en el gallinero- la corona en realidad no era completa, sino solo tres cuartos de corona. Desde el gallinero uno veía la otra cara de la corona: la parte vacía, llena de polvo, de telaraña y de alguna colilla republicana. Tal vez de ahí me viene este afán de tratar de ver lo que está oculto. Todas las cosas tienen otro lado. Mientras no lo veamos no tendremos un conocimiento suficiente de la realidad.
Que no cambiaremos la vida, sino cambiamos de vida. Empezando por el respeto humano y siguiendo con un sentimiento de bondad.
Por encima de todo yo antepongo la bondad. La bondad se convirtió en algo risible. Para la gente ser bueno es ser tonto. ¿Cómo se puede ser bueno en un mundo como éste? Realmente no es fácil. Reivindico la bondad como el primer elemento que nos hace ver que el ser humano es superior a los animales. Los animales no son buenos ni malos, pero el ser humano puede ser bueno. Pero la verdad es que no somos buenos. Hay manifestaciones de bondad, pero la bondad difícilmente existe.
San Francisco de Asís era bueno. Para ser bueno hay que ser santo. Pero no podemos ser santos como condición para llegar a la bondad. Mas bien, deberíamos empezar por la bondad para llegar a ser santos.
Desde un punto de vista amplio, no restrictivo, creo que sí. Un laico puede ser santo, pero aún más, también un ateo. En el panteón de la iglesia se echa de menos un santo para los ateos. ¿Por qué no? No me propongo llegar a la santidad, quiero dejarlo claro. Pero volvamos a la figura de san Francisco de Asís: lo que caracteriza mejor al santo es esa especie de tolerancia universal. Un corazón abierto a todos: ¿por qué no también abierto a los ateos?
Se me quedó una impresión de haber visto algo mientras pasaba por un puesto de revistas en Sevilla. Leí literalmente "Evangelio según Jesucristo". Regresé y no estaba: era una ilusión óptica. Pensando en ello, el resultado es el libro. El libro no es un Evangelio según Jesucristo, pues no es Jesucristo el que cuenta sino yo, pero así nació el título. El título es ya la idea. Mantengo siempre el título original, aunque a veces suene forzado y no corresponda al texto.
Pensándolo bien, es el mismo que descubrimos en el episodio del teatro San Carlos: mirar lo que está por detrás. Al final son los hombres quienes dicen: "perdónenlo porque no sabe lo que ha hecho". Dios no sabe lo que ha hecho. Es rotundamente el otro lado de la cosa. Si Dios pudiera recrear los hechos desde el principio de su creación hasta el día de hoy, tendría que llegar a una sola conclusión: no ha merecido la pena. Los seres humanos no nos merecemos la vida. Es la visión más pesimista que uno se pueda imaginar. Y es mi convicción más profunda.
En un sentido lato sí. En un momento determinado en la historia de la humanidad, no sé cuándo ni cómo, tomamos un camino lateral que nos ha traído hasta aquí. Nos equivocamos. ¿Estamos obligados a vivir como estamos viviendo? ¿Esta era la vida que teníamos que construir? ¿Había otra vía, pero la abandonamos? ¿Por qué la abandonamos? Estas preguntas no tienen respuestas, pero lo que no puedo aceptar es que la vida humana tiene que ser lo que de hecho es.
Es curioso lo que dice, pues cuando yo era joven, me imaginaba un planeta sin habitantes, sin todos nosotros y me parecía bien: el planeta entregado a sí mismo, con sus animales, sus ríos, sus mareas, sus cataclismos….
Aunque nosotros desaparezcamos -y eso ocurrirá- quizás quede algo suficiente de vida para seguir imaginando una vida que podría haber sido.
Resumo todo mi sentir actual en dos palabras: ¡estamos atrapados! No lo había dicho nunca antes. Lo digo hoy por primera vez en mi vida y estoy muy consciente de lo que estoy diciendo: ¡estamos atrapados! No tenemos salida. No hay salida.
La vida antes de que yo naciera era para mí nada. Nací, viví, he morir y regresar a la nada.
Por un tiempo, como todo, pero la eternidad literaria tampoco existe.
http://www.elnuevodia.com/laultimaentrevistadesaramago-725982.html
viernes, 19 de marzo de 2010
El arma más poderosa: La Poesía
“…Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;…”
Algunos filósofos somos afortunados:/
No estamos obligados a mentir…/
es decir,/
a decir la verdad./
Vemos las cifras doradas de las clepsidras/
flotando en el polvo azul y eterno de los huesos,/
mientras el tiempo en su ceniza/
sigue siendo el mismo,/
sin detenerse, ni tan siquiera/
en las conchas geométricas/
de los sabios tostados por el sol/
silbando en la arena./
Yo recojo algunos sueños/
que tiemblan en su propia espiral/
abandonados en las cúpulas de milenarios templos,/
(herederos de un cielo que se quiebra,/
que se cae a pedazos)/
y con ellos escucho complacido/
el canto nocturno/
de las semillas que persisten en brotar/
desde el vientre de la tierra…

…Zaratustra bajó solo de la montaña y no encontró a nadie…
“…Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;/
Fragmento del “Elogio de la sombra” de Jorge Luis Borges
En el universo hay un juego profundamente misterioso, la constante y eterna transformación. Siempre un ir y venir de una forma a otra, manifestación para nosotros de una fuerza maravillosa. Fuerza que en nosotros se cimenta en la pasión.
Primero fue la pasión y luego la imaginación, después las conveniencias sociales de poder domesticaron y momificaron la pasión mediante la imaginación.
Toda sociedad se reduce a una pasión domesticada.
En el poeta se da la brutal lucha por liberarse, exorcizarse de esa claudicación y solo algunos lo logran.
El poeta lucha a costa de su integridad social y con las mismas secretas llaves de la imaginación libera las furias de la pasión, las furias de las penas y de las alegrías.
Esa liberación es un renacer que muchos quisieran nunca hubiera ocurrido porque es un llegar a las alturas de la más grande soledad. Y el dolor más grande y constante sería preferible. Por ello muchos y muchas poetas lo adoptan en su alma como modo de ser antes que llegar y estar completamente solos.
Pero hay poetas que han encontrado el gran tesoro en las profundidades de la soledad, y tal vez en ninguna otra parte se pueda encontrar…“Esta penumbra es lenta y no duele;/ fluye por un manso declive/ y se parece a la eternidad”… “Todo esto debería atemorizarme,/ pero es una dulzura, un regreso.”…Y ese gran tesoro es el encontrarse a sí mismo… “Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,/ convergen los caminos que me han traído/ a mi secreto centro.”…
…“y tantas cosas./ Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,/ a mi álgebra y mi clave,/ a mi espejo./ Pronto sabré quién soy.”
El mayor hallazgo de todo poeta es encontrarse a sí mismo, saber quien se es.Luego de haberse encontrado a sí mismo hasta la más ínfima parte del universo también será, no hay vuelta atrás, todo el universo se afirma.
Es un escape explosivo de la cápsula en que nos había apresado la imaginación de la sociedad.
“…Zaratustra bajó solo de la montaña y no encontró a nadie…”
miércoles, 17 de febrero de 2010
Dios ha muerto
“Zaratustra bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie…”
Seiscientos voluntarios desafiaron al frío para posar desnudos en el Glaciar Aletsch, en los Alpes suizos y así llamar la atención sobre los impactos del cambio climático. Los voluntarios participaron en la más reciente instalación del fotógrafo estadounidense Spencer Tunick, quien está colaborando por primera vez con Greenpeace, informó la organización ambientalista.Tunick creó un vínculo simbólico entre los voluntarios y los glaciares, los cuales se están derritiendo como resultado del cambio climático.
I
Hay diferentes maneras de leer al Zaratustra.
Por esto las innumerables interpretaciones que el texto tiene.
Reitero de nuevo, que esta interpretación
sigue siendo y seguirá siendo para amantes en primer lugar…
un manual a corazón abierto para poetas.
Sucede con la irrupción (explosión) de los grandes espíritus,
lo mismo que ocurre con los impactos de los asteroides en la tierra,
un desorden súbito de lo previamente acordado,
el inevitable desacomodo de la lógica preestablecida.
S. Freud nos habló acerca de su obra
como la abertura de la tercera herida narcisista a la humanidad.
Con el Zaratustra afirmo que se abre la cuarta herida:
La denuncia descarnada del abandono completo del corazón humano
de la divinidad y que se acuña en la explosiva frase: “Dios ha muerto”
Tanto creyentes como los no creyentes en lo que los creyentes creen, han capitalizado esta frase para muto beneficio, condenando o alabando al filósofo, pero tal cual como lo hace el desahuciado no está por demás una tercera opinión, y esa será la que presenciaremos en los sucesivos trabajos sobre este aparte 2 del Zaratustra.
Ser hijo de los dioses nos hace herederos
de lo sagrado, pero lo hemos olvidado,
es desde esta riqueza que brotan estas palabras
y este diálogo a todas vistas nada profano,

II
“Nosotros los que conocemos
somos desconocidos para nosotros mismos:
esto tiene un buen fundamento.
No nos hemos buscado nunca,
-¿cómo iba a suceder que un día nos encontrásemos?
-Con razón se ha dicho:
«Donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón»;
nuestro tesoro está allí donde se asientan las colmenas de nuestro conocimiento. Estamos siempre en camino hacia ellas cual animales alados de nacimiento
y recolectores de miel del espíritu,
nos preocupamos de corazón propiamente de una sola cosa
-de «llevar a casa» algo.
En lo que se refiere, por lo demás, a la vida,
a las denominadas «vivencias»,
- ¿quién de nosotros tiene siquiera suficiente seriedad para ellas?
¿O suficiente tiempo?
Me temo que en tales asuntos jamás hemos prestado bien atención «al asunto»:
ocurre precisamente que no tenemos allí nuestro corazón
-¡y ni siquiera nuestro oído!
Antes bien, así como un hombre divinamente distraído y absorto a quien el reloj acaba de atronarle fuertemente los oídos con sus doce campanadas del mediodía, se desvela de golpe y se pregunta «¿qué es lo que en realidad ha sonado ahí?»,
así también nosotros nos frotamos a veces las orejas
después de ocurridas las cosas y preguntamos,
sorprendidos del todo,
perplejos del todo,
«¿qué es lo que en realidad hemos vivido ahí?»,
más aún, «¿quiénes somos nosotros en realidad?»
y nos ponemos a contar con retraso, como hemos dicho,
las doce vibrantes campanadas de nuestra vivencia,
de nuestra vida, de nuestro ser
-¡ay!, y nos equivocamos en la cuenta...
Necesariamente permanecemos extraños a nosotros mismos,
no nos entendemos, tenemos que confundirnos con otros,
en nosotros se cumple por siempre la frase que dice
«cada uno es para sí mismo el más lejano»,
en lo que a nosotros se refiere no somos «los que conocemos»...”
(De la genealogía de la moral)
III
“- Si este escrito resulta incomprensible para alguien y llega mal a sus oídos, la culpa, según pienso, no reside necesariamente en mí. Este escrito es suficientemente claro, presuponiendo lo que yo presupongo, que se hayan leído primero mis escritos anteriores y que no se haya escatimado algún esfuerzo al hacerlo: pues, desde luego, no son fácilmente accesibles. En lo que se refiere a mi Zaratustra, por ejemplo, yo no considero conocedor del mismo a nadie a quien cada una de sus palabras no le haya unas veces herido a fondo y, otras, encantado también a fondo": sólo entonces le es lícito, en efecto, gozar del privilegio de participar con respeto en el elemento alciónico(*) de que aquella obra nació, en su luminosidad, lejanía, amplitud y certeza solares.”
(De la genealogía de la moral)
(*)
"(...) ¡cómo podrían ellos echar en falta lo que nosotros, los otros, los alciónidas, echamos en falta en Wagner!: gaya scienza, pies ligeros, chispa, fuego y garbo; la gran lógica; la danza de los astros, el espíritu desatado, el trémolo febril de luz del Sur, la mar serena. Plenitud..."
viernes, 22 de enero de 2010
Así hablaba Zarathustra
Zaratustra bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie.
Pero cuando llegó a los bosques surgió de pronto ante él
un anciano que había abandonado su santa choza
para buscar raíces en el bosque.
Y el anciano habló así a Zaratustra:
No me es desconocido este caminante:
hace algunos años pasó por aquí.
Zaratustra se llamaba; pero se ha transformado.
Entonces llevabas tu ceniza a la montaña:
¿quieres hoy llevar tu fuego a los valles?
¿No temes los castigos que se imponen al incendiario?
Sí, reconozco a Zaratustra.
Puro es su ojo, y en su boca no se oculta náusea alguna.
¿No viene hacia acá como un bailarín?
Zaratustra está transformado,
Zaratustra se ha convertido en un niño,
Zaratustra es un despierto:
¿qué quieres hacer ahora entre los que duermen?
En la soledad vivías como en el mar, y el mar te llevaba.
Ay, ¿quieres bajar a tierra?
Ay, ¿quieres volver a arrastrar tú mismo tu cuerpo?
Zaratustra respondió: «Yo amo a los hombres.»
¿Por qué, dijo el santo, me marché yo al bosque y a las soledades?
¿No fue acaso porque amaba demasiado a los hombres?
Ahora amo a Dios: a los hombres no los amo.
El hombre es para mí una cosa demasiado imperfecta.
El amor al hombre me mataría.
Zaratustra respondió:
«¡Qué dije amor! Lo que yo llevo a los hombres es un regalo.»
No les des nada, dijo el santo.
Es mejor que les quites alguna cosa
y que la lleves a cuestas junto con ellos
- eso será lo que más bien les hará: ¡con tal de que te haga bien a ti!
¡Y si quieres darles algo, no les des más que una limosna,
y deja que además la mendiguen!
«No, respondió Zaratustra,
yo no doy limosnas.
No soy bastante pobre para eso.»
El santo se rió de Zaratustra y dijo:
¡Entonces cuida de que acepten tus tesoros!
Ellos desconfían de los eremitas
y no creen que vayamos para hacer regalos.
Nuestros pasos les suenan demasiado solitarios por sus callejas.
Y cuando por las noches, estando en sus camas, oyen caminar a un hombre mucho antes de que el sol salga,
se preguntan: ¿adónde irá el ladrón?.
¡No vayas a los hombres y quédate en el bosque!
¡Es mejor que vayas incluso a los animales!
¿Por qué no quieres ser tú, como yo,
- un oso entre los osos, un pájaro entre los pájaros?
«¿Y qué hace el santo en el bosque?», preguntó Zaratustra.
El santo respondió:
Hago canciones y las canto; y, al hacerlas, río, lloro y gruño:
así alabo a Dios.
Cantando, llorando, riendo y gruñendo alabo al Dios que es mi Dios.
Mas ¿qué regalo es el que tú nos traes?
Cuando Zaratustra hubo oído estas palabras saludó al santo y dijo:
«¡Qué podría yo daros a vosotros!
¡Pero déjame irme aprisa, para que no os quite nada!»
-Y así se separaron, el anciano y el hombre,
riendo como ríen dos muchachos.
Mas cuando Zaratustra estuvo solo, habló así a su corazón:
«¡Será posible! ¡Este viejo santo en su bosque
no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!» –
"Chaltén" ("montaña que fuma", en lengua tehuelche)
jueves, 26 de noviembre de 2009
Cerrado por Vacaciones!!!
martes, 3 de noviembre de 2009
De la Abundancia
Campesinos P. Picasso
“Los dioses griegos, con la perfección con que se nos aparecen ya en Homero, no pueden ser concebidos, ciertamente, como frutos de la indigencia y de la necesidad.
Todas estas figuras respiran el triunfo de la existencia, un exuberante sentimiento de vida acompaña su culto.
No hacen exigencias: en ellas está divinizado lo existente.”
F.Nietzsche “Origen de la tragedia griega”

Decía P. Picasso “hay pintores que hacen del sol una mancha y hay pintores que de una mancha hacen un sol”.
¡De una mancha puede despuntar un sol ¡

Cualquier detalle puede ser motivo para adentrarse en verdaderos y festivos paraísos.
Partiendo del mismo punto también se puede llegar a todos los infiernos posibles.
Hay quienes pueden vivir y escribir un Zaratustra con una simple salida del sol, hay quienes a pesar de la vivencia diaria bajo el gran astro apenas se enteran de su existencia.
Generalmente en el primer rango están los artistas.
Una de las manifestaciones del arte es la vivencia directa de la relación de lo humano con una cualidad del universo: LA ABUNDANCIA.

Video instalación http://www.billviola.com/
La abundancia igualmente como manifestación de la vida en la tierra, también es una cualidad del espíritu.
A la abundancia y a la riqueza ya sea material o espiritual en el ser humano le corresponde como contraparte la carencia y la miseria, la indigencia.
Cuando hablamos de abundancia, hablamos al tiempo de fecundidad, expansión y entrega, máxima capacidad de goce.
La abundancia material o espiritual tiene la virtud de transmisión hacia aquellos o aquello que amamos, ella se puede heredar o verter en un acto generoso o de conveniencia hacia los sucesores.
Nadie quisiera legar miseria a quienes ama. Pero la miseria se puede imponer a la fuerza y con lucha mediante la guerra y la conquista y para eso se necesita una valoración distinta a la del amor.
Hasta los avaros muy a su pesar traspasan sus tesoros acumulados por mucho que los hayan escondido a quien tenga la suerte de encontrarlos o de apropiárselos, ya sean estos tesoros desde unas cuantas monedas hasta verdaderos imperios. Nadie sabe para quien trabaja.
A quienes se les ha impuesto la miseria y se les obliga a la esclavitud tienen una valoración de negación y rechazo de la vida, una valoración enajenante.
Al esclavo se le ha cortado por la violencia y el engaño la relación directa con la abundancia y su interacción libre con las manifestaciones universales.
El poder no solo admistra la vida material, también administra la espiritual. Toda sociedad es una máquina que produce y reproduce, cultiva, constantemente valores, cultura.
Los valores espirituales circulan a través del lenguaje estructurando y re-estructurando una arquitectura mental, corporal, social y de historia mediante las metáforas.
Si nos detenemos a mirar con detalle los discursos de toda guerra ya sea de países o de personas notamos la fuerza de las contraposiciones de los valores: éticos y estéticos.
Lo notamos en carne propia en el diario vivir desde que empezamos a entender los gestos y las palabras, a medida que empezamos a SER humanos, en la misma familia, en la escuela, en el barrio, en el trabajo, en el círculo de amigos, en la carretera, en la ciudad, en el país y en el continente, a cualquier edad, no importa el género;… y cuando llegamos a viejos…
Hay una lucha constante contra las descalificaciones, las desaprovaciones, unas veces a modo de broma, otras a modo de la ofensa soterrada, velada o directa. Es una intención de nosotros y de los demás por imponerse pisoteando al otro a la otra o a lo otro.
“…ya a los siete años de edad era totalmente consciente de que ninguna palabra humana podría tocarme.”
Esta dinámica de reafirmarse desvalorizando y peyorativamente y hasta compasivamente a lo demás es una característica del pensamiento esclavo.
Sólo un esclavo necesita de la agresión del resentimiento y del odio de lo otro para poder ser. Su ser depende de la “inferioridad” de lo demás. Sólo es y se afirma en la medida que puede reaccionar valorizando por debajo suyo lo externo. El esclavo es en la medida que es alguien reactivo y no importa a la clase social o género que pertenezca.
Es importante aclarar este punto en las vivencias (pensamiento) de este filósofo, pues de aquí se desprenden innumerables interpretaciones erróneas que se derivan directamente hacia el racismo (nazismo), clasismo y al misoginismo.
Cuando caemos o nos obligan a caer en el remolino y la trampa de la valoración esclava perdemos el contacto directo con las fuentes de la abundancia y de la riqueza del universo.
Sobre todo con el contacto más directo: CON UNO MISMO.
Perder el contacto con uno mismo es perder el gusto por uno mismo y desear y regirse por el supuesto gusto de los demás. Es no estar más dentro de uno, sino a la espera del gusto de otro, es parasitar un gusto externo, es dividirse, es perderse en los caprichos y en el universo de un afuera.
“ Estoy en contra del gusto de más de dos mil años”
Quien ha perdido el gusto por sí mismo, ya se ha perdido, ya no ES.
Y si ya no está ni es, sería imposible que se diera cuenta y disfrutara de su propia riqueza, como también sería imposible que acumulara abundancia para transmitir y repartir.
Solo sería factor de reproducción de más miserias y de flaquezas.
¿Habrá alguien que las quiera recibir con beneplácito y felicidad?

“Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.
Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!
Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso, como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!
¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!
¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.»
- Así comenzó el ocaso de Zaratustra.
(*) El amigo bloguero Capricornio de Luz quien se define no como un chef sino como un cocinero por pasión, edita un gustoso blog donde publica parte del arte de la cocina de Costa Rica y su cultura. Tiene otros dos blogs y una comunidad en la red a las cuales se puede llegar desde el blog que aparece luego de presionar la frase que aparece arriba del cuadro de P. Picasso en esta edición.
martes, 22 de septiembre de 2009
LA FELICIDAD DEL SOL
«¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!...”
EL SILENCIO
Yo que crecí dentro de un árbol/
tendría mucho que decir,/
pero aprendí tanto silencio/
que tengo mucho que callar/
y eso se conoce creciendo/
sin otro goce que crecer,/
sin más pasión que la substancia,/
sin más acción que la inocencia,/
y por dentro el tiempo dorado/
hasta que la altura lo llama/
para convertirlo en naranja./
Pablo Neruda
¿Es feliz EL SOL?Observemos la manifestación de Los Girasoles de Vincent Van Gohg o del Waterloo Bridge de André Derain…

Visto en carmensabes.blogspot.com/2009_03_09_archive.html Imposible no dejar que Pablo Neruda tome de nuevo la palabra:
“…Si la flor a la flor entrega el alto germen/
y la roca mantiene su flor diseminada/
en su golpeado traje de diamante y arena,/
el hombre arruga el pétalo de la luz que recoge/
en los determinados manantiales marinos/
y taladra el metal palpitante en sus manos.”
Para los Amantes, Artistas, Filósofos, Buscadores del Saber y Místicos que leen estas notas, para los cuales están ofrendadas; para todos aquellos que “han crecido dentro de… sin otro goce que crecer,/ sin más pasión que la substancia/ sin más acción que la inocencia/” lo anteriormente expuesto ya sería suficiente…(*)
Pero una vez empieza la fiesta de la filosofía es imposible sustraerse a la pasión de la celebración, en este caso, del crepitar incesante y frenético de las vibraciones de luz desde el centro de este sistema planetario.
Y Zaratustra es la encarnación de la celebración, sus palabras antes que un razonamiento son UNA FIESTA.
Una fiesta donde el sol es protagonista como lo viera también el pintor Wassily Kandinsky:
“El sol derretía Moscú en una sola mancha que, como una maravillosa tuba, transformaba todo su interior en una sola alma en vibración. No, ¡esa roja unidad no es la hora más hermosa! Es tan solo el acorde final de una sinfonía que lleva cada color hasta su existencia suprema, que induce a Moscú a sonar como el fortefortíssimo de una orquesta gigantesca.”
«¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!...”


Paso de largo por esa fantástica relación entre la luz solar y la serotonina, entre frecuencias de ondas de luz y neuronas e intensidades de felicidad.
Primero el universo, luego el sol, después la vida en la tierra, le sigue el ser humano y con ello los efluvios de FELICIDAD.
Todos estos hechos tienen un vínculo que los entreteje, son manifestaciones de un mismo evento universal.
¡Primero el mar, luego las olas y después la exuberancia de LA ESPUMA…¡
¿Dónde se queda la no menos real y extensa tristeza?
En el lugar que le corresponde, en el fracaso del alcance de la misma felicidad, en una de las amargas dimensiones de la indagación constante para alcanzar la dicha.
La felicidad es el propósito, NO la tristeza.
Todos hacemos carrera para llegar a ser felices, nadie trabaja a conciencia para ser un desgraciado.
Aprovecho para hacer notar que la felicidad no sería el fin último de lo humano, esta sería un último peldaño para llegar luego al verdadero estado de la realización humana.
Tristeza…felicidad…y todavía queda algo más…impronunciable…donde el conocimiento y las palabras no funcionan, solo atisban… aprendí tanto silencio/ que tengo mucho que callar/…
Ese algo impronunciable tiene una presencia muy dinámica que trasciende al mismo espacio y al mismo tiempo y se sale de todo pensamiento.
Ustedes poetas y artistas sienten y saben de lo que ahora hablo.
Ese algo mas allá de la felicidad misma, está ahí en el aroma y en la distancia CUANDO la flor a la flor entrega el alto germen, cantando DONDE la roca mantiene su flor diseminada en su golpeado traje de diamante y arena, vibrando hasta el frenesí EN ESE arrugado pétalo de luz por el ser humano que ha recogido en los determinados manantiales marinos. En lo relampagueante de la hora más hermosa o en la venia más pura de un acorde final.
Quienes han llegado a ese nivel máximo de plenitud y de existencia saben que ya no queda mas nada por alcanzar, han trascendido la vida misma y con ello la misma muerte…¿y entonces?...es el momento de mirar atrás, o hacia abajo como le gusta decir a Zaratustra y “…regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.”
Es el momento en que Zaratustra “…quiere volver a hacerse hombre.”
(*)… esta lectura del Zaratustra es para los Amantes en un primer lugar…un manual a corazón abierto para poetas!







