viernes, 20 de julio de 2012

Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula VIII

Expulsión de Eva y Adán del Paraíso de William Blake

La moral como límite de libertad:
Las reglas morales son cosas que le decimos a los demás que no pueden hacer, aunque a veces digamos que es por su propio bien, "utilizamos la moralidad como un método para limitar la conducta de los demás".
Tenemos un sistema muy elaborado para determinar lo que es malo, se trata del sistema de juicio moral. Pero lo verdaderamente importante es que también hay muchos otros sistemas en el cerebro que guían el comportamiento. A todos nos gustan hacer muchas cosas diferentes, incluso si hemos declarado previamente al mundo que pensamos que esas cosas son malas, y que se debería castigar a quienes las hacen. Lo que se obtiene entonces son incoherencias en las posturas morales que se deben a que vamos por el mundo usando nuestros sistemas de juicio moral para imponer coerción y evitar que otras personas hagan ciertas cosas, mientras que nuestros sistemas conductuales nos llevan a hacer exactamente esas cosas para alcanzar nuestras metas. Por lo que propone Robert Kurzban que la hipocresía esta por todas partes, fruto de la propia naturaleza humana que consiste en una mezcla de partes distintas.
La respuesta a la pregunta más fácil "por qué todos los demás son hipócritas" forma parte de la respuesta a la cuestión más difícil, que es por qué la mente es tan inteligente. Y ambas preguntan están relacionadas con la composición de todos los sistemas mentales diferentes. Y la última pregunta es por qué tendemos a pensar que todos los demás son hipócritas pero que nosotros no lo somos. Pues tan pronto como percibimos una incoherencia en nuestro propio comportamiento, corremos el riesgo de que otras personas también lo noten. Por lo que la mejor forma de evitar que nos identifiquen como alguien con comportamiento incoherente es que uno mismo no lo note, para impedir que se filtre la verdad al comunicarnos con quienes nos rodean. Y esto genera una asimetría muy particular: si bien somos muy rápidos para detectar las incoherencias en los demás, estamos diseñados para no detectar nuestras propias incoherencias. Y por eso pensamos que todos los demás son hipócritas.
Robert Kurzban aboga por la idea de que, si queremos entender lo que hace la mente, deberíamos plantearnos para qué sirven los distintos componentes. Y la respuesta a esa pregunta consistirá en pensar en los humanos como cualquier otra criatura evolucionada, no especial, pero sí distinta a nuestra manera, con lenguaje y tradiciones culturales... pero habrá partes de nuestro cerebro cuyas funciones puedan entenderse en el contexto de la evolución por selección natural, y se trata de un principio importante que debe guiarnos al hacer psicología.
El libro de Robert Kurzban Por qué todos los demás son hipócritas: Evolución y mente modular (Why Everyone (Else) is a Hypocrite: Evolution and the Modular Mind), en el idioma inglés y de la editorial Princeton University Press (encuadernación en tapa dura con 274 páginas) se puede comprar aproximadamente a un precio de 17.60 € en tienda online de libros. El libro de Robert Kurzban nos muestra que la clave para entender nuestras incoherencias del comportamiento radica en la comprensión del diseño de la mente. Ayuda a explicar el autoengaño, autocontrol, autoestima... desde una perspectiva evolutiva.
 
A continuación podemos ver el vídeo de Redes 119: El lenguaje está diseñado para confundirnos. Donde Eduardo Punset entrevista a Robert Kurzban en un acontecimiento de la Ciudad de las Ideas en la localidad de Puebla, en México, para hablar en este capítulo de Redes sobre cómo funciona la mente humana. Eduard Punset nos da a conocer que lingüistas como Noam Chomsky y psicólogos como Steven Pinker y ahora también Robert Kurzban han constatado que el lenguaje puede servir para entenderse pero sobre todo esta diseñado para confundirnos. Muchos de los sistemas modulares de la mente están diseñados para manipular lo que piensan los demás y lograr con ello una ventaja. Llegando a la conclusión que a la evolución no le importa que sepamos la verdad de las cosas, el objetivo con el que se ha diseñado nuestra mente es sobrevivir y dejar descendencia por ello la estructura modular de la mente explica por qué la gente se equivoca y es contradictoria.
Los textos desde la publicación III hasta la VIII fueron tomados de esta dirección:

16 comentarios:

roxana dijo...

Hola encontré enmel blog de Myriam, amores y relaciones, me dio pederé, confirmo lo hipocresía, muy buennarticulo!!!! Tebcuento que ya baje alguan foto de la muestra que inauguro hoy, en un rato, un gusto!!! Mujeres descosidas por dentro sobre todo, y no se ve mucho por las cirugías que se hacen muchas!!!!

roxana dijo...

Acabo de leer tus artículos nuevamente y son brillantes! Gracias porque son de gran utilidad. Abrazo

La Abuela dijo...

Este articulo también muy interesante y para mi mucho mas comprensible el ser humano esta lleno de contradicciones ...mas para esta abuela (sin nietos )hay una ética que nunca me hizo dudar ,jamas" me cambie la camisa "y preste apoyo y solidaridad a todos los compañer@s trabajadores que pude ,compartir lo que tenia con ellos .

abrazo solidario, desde la Tierra de los pinochos gobernantes que mienten mas que hablan

ñOCO Le bOLO dijo...


· Regresar de una larga ausencia y encontrarme contigo no puede resultar más placentero. Lo que publicas atrapa indudablemente. Siempre es bueno volver a tu casa.

· un abrazo

CR. & .LMA
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mateosantamarta dijo...

Pues, aunque sé que no es tema de tu interés, te diré que hace dos mil años ya se decía eso de que es más fácil de ver la brizna de paja en el ojo ajeno que la viga atravesad en el nuestro y es que ya había buenos psicólogos. Es por ello que liquidar, en la medida de lo posible, ese mezquino disfraz que es el ego no es tan mala cosa, aunque es tarea difícil por su habilidad para transformarse. Un abrazo, amigo.

mateosantamarta dijo...

Por cierto, se me olvidó comentarte que fue de William Blake la última exposición que he visto: en CaixaForum, en Madrid. muy completa. Aproveché para sumar un par de libros más del singular poeta y extraordinario artista. Abrazos.

roxana dijo...

Hola. Como siempre súper interesante!!!!!!!
En una entrada del año pasado publique un pensamiento donde me dije bienvenida al mundo de hipocresía! Y es ASI! Acabo de bajar una inquietud al blog sobre la cultura de hoy en día. Se que no es original, pero sentí necesidad de compartirla y expresarla!
Buen fin de semana

fus dijo...

Creo que nos ponemos el disfraz de personas sinceras cuando en realidad llenamos de hipocresìa nuestra existencia. Me ha gustado el texto.

un abrazo

fus

RECOMENZAR dijo...

Me gusta este blog Tiene mucho de sinceridad de intelectualismo....Siempre me has dejado pensando y mientras te escribo disfruto el sabor de tus letras

POETA dijo...

Es un deleite leerte

Roberta dijo...

Las reglas morales son cosas que le decimos a los demás que no pueden hacer, aunque a veces digamos que es por su propio bien, "utilizamos la moralidad como un método para limitar la conducta de los demás".

GENIAL Y TAN CIERTO

Rafa Hernández dijo...

Curioso texto y muy ilustrativo amigo Aristos. Somos tan hipócritas que en todos vemos defectos, pero los nuestros no los reconocemos.

Un abrazo amigo.

MuCha dijo...

Gracias Dilan por tu comment en mi blog
Gracias por entenderme, es casi como si te conociera

MuCha dijo...

La gente se equivoca y es contradictoria.Por supuesto. Yo lo soy...

Gracias por la bella canción que le regalaste a mi pato de ojos color acero...

Ha quedado enamorado de la sensualidad de las palabras de esa bella cancion

Mil gracias escritor

elena clásica dijo...

Querido Aristos:

El lenguaje unido a la psicología y a la moral humanas me parece siempre un tema fascinante. El planteamiento bien documentado que dejas en nuestras manos nos da pie a profundizar en la importancia de la unión entre nuestro universo mental y la armazón capaz de expresarlo que no es otra que la lingüística: lo que existe puede ser expresado a través de la lengua, o digámoslo de un modo más avieso para el aprovechamiento de algunos, lo que no está en la lengua no existe. Esta tesis precisamente la encontramos en la profunda simbología de una de las novelas más influyentes del visionario Orwell: 1984. Siguiendo la alegoría orweliana, el Partido Único así como la Policía del Pensamiento, el Gran Hermano, todos debían contribuir a coartar la libertad permitiendo hacer uso nada más que de una "neolengua" que reprimiese la expresión, la riqueza léxica, la matización semántica, la corrección gramatical.

Aunque me he ido a la literatura, no parece que esta novela esté exenta de grandes verdades filosóficas y psicológicas, así como por supuesto lingüísticas.

Y digo yo, como tantas veces hemos comentado, gracias a un blog preclaro como es el tuyo y a tus entradas, el lenguaje mediatiza la vida interior y exterior de los seres humanos. Es decir, su única motivación no sería la comunicación, quizás ni siquiera la primera sino la capacidad del pensamiento utilizado para fines altruistas o egoístas, y por lo tanto puede permitir la evolución o la involución de nuestra especie.
Ha de ser la moral la que levante su voz y no permita confundirnos.
De nuevo parece asomarse el maestro Nietzsche con su lenguaje profético.

Qué placer saludarte y disfrutar de tus escritor, querido amigo Aristos. Recibe un gran abrazo de una admiradora.


Luis Salares dijo...

Por eso existen frases hechas para definir la moral falsa o doble moral, predicar una cosa y hacer justo lo contrario de puertas adentro. Todos tenemos contradicciones y elementos que pueden mejorar y renovarse, pues la supervivencia misma viene envuelta en los procesos de cambio, a los que tenemos que habituarnos para seguir adelante.
La moral impuesta, la moral de la mayoría, la moral de la tradición marca los límites de lo que es aceptable o repudiable. Ese el argumento dictatorial con que se marginan pensamientos o actitudes que difieren de la comunidad.
Una moral que no defiende lo humano como valor fundamental, pilar básico, eje central de las conductas, debiera ser una inmoralidad.....cosa que retrata la realidad en que vivimos.