sábado, 10 de diciembre de 2011

Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula II


Historia de un error
1.  El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo.
(La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la paráfrasis  «yo, Platón, soy la verdad»).
El libro VII de la República comienza con la exposición del conocido mito de la caverna, que utiliza Platón como explicación alegórica de la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento, según la teoría explicada al final del libro VI.

El mito (alegoría) de la caverna
I
 - Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.


Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.

II. 
-Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué éstos, son realmente más claros que los que le muestra .?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?.
- Claro que sí -dijo.

III. 
-Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.

Según la versión de J.M. Pabón y M. Fernández Galiano, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1981 (3ª edición)

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula I

Historia de un error
1.  El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo.
(La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la paráfrasis  «yo, Platón, soy la verdad»).
1
Estilo naturalista.
Cueva de Atlanterra (Tarifa)(Este estilo es el típico del Paleolítico Superior.)


2a
Estilo seminaturalista
Cueva de las Palomas-1 (Tarifa)(Escena de tres ciervos.)


2b
Estilo seminaturalista
Cueva del Tajo de las Figuras (Benalup - Casas Viejas)(La parte inferior de las patas tiene el aspecto de pies humanos.)


3
Estilo semiesquemático
Cueva de Bacinete (Los Barrios)(Una simple línea representa el cuerpo y el cuello del ciervo.)


4
Estilo esquemático
Cueva de la Jara-2 (Tarifa)(Es imposible saber de que animal se trata.)


5
Signo convencional
Cueva del Tajo de las Figuras (Benalup - Casas Viejas)(Este símbolo ya no se asemeja a un animal.)


Esta secuencia muestra como desde la representación de una cierva herida los dibujos se van estilizando hasta el número cinco, que es el signo de un ciervo que está lejos de parecerse al animal.

Para quienes tienen tiempo les invito a leer esta edición:

miércoles, 26 de octubre de 2011

Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula

Del ocaso de los ídolos de F. Nietzsche.
 
Esto no es una pipa

Historia de un error
1.  El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso, -él vive en ese mundo, es ese mundo.
(La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis «yo, Platón, soy la verdad»).
2.  El  mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso («al pecador que hace penitencia»).
(Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible, -se convierte en una mujer, se hace cristiana...).
3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.
(En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsburguense).
Gottfried Helnwein
4. El mundo verdadero -¿inasequible?  En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también  desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? ...
(Mañana gris.Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo).
5. El  «mundo verdadero» -una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga, -una Idea que se ha vuelto inútil, superflua,  por consiguiente  una Idea refutada:
¡eliminémosla!
(Día claro; desayuno; retorno del bon sens y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres) 
6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿Acaso el aparente?... ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!
(Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; INCIPIT ZARATHUSTRA).

miércoles, 19 de octubre de 2011

Caverna de Platon VI-Potencia tu memoria

Sombras de personas hechas con basura. Tim Noble

Dejo los últimos 3 vídeos de esta serie de 10 de la Nat Geo “Juegos Mentales” para rematar el material recopilado desde el vídeo de The Matrix.
En la próxima edición empezaré una reflexión desde la filosofía acerca del mito de la Caverna, donde iré haciendo referencia a los vídeos y a textos de F. Nietzsche como son “El ocaso de los ídolos”, un tanto a la luz de la interpretación de M. Heidgger,  y el texto rector de esta lectura el Zaratustra.
Lo apasionante de lo que viene estriba en que podremos pasear un poco por el alma de los poetas, místicos y músicos, esos audaces navegantes en las tierras de nadie. Ya tenemos las herramientas suficientes para la embriaguez de tal aventura, la de tocar a las puertas del mismo Olimpo, de las musas,  y bordear los peligros del jardín o selvas de Dionisos.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Caverna de Platon IV

“NO IRMOPTA EL OEDRN EN QUE ETÉSN LAS LATRES,  SLÓO QUE LA PMERIRA Y LA ÚMLITA ESÉTN EN EL LAGUR CRROECTO”, aseguran los ilusionistas.
I
Se preguntarán que tiene que ver toda esta serie y el mito de La caverna de Platon.
F. Nietzsche destroza a golpe de mazos toda la filosofía platónica, desmonta el idealismo platónico.  
El ideal ascético es pulverizado y superado mediante el ideal estético. El filósofo y el sacerdote han sido los magos, los ilusionistas por excelencia que han logrado mediante la filosofía y su religión enfermar toda salud humana sobre la tierra.
Uno de los tantos ardides filosóficos del idealismo ha sido a manera de truco ilusionista el mito de la caverna.
Al finalizar esta serie publicaré una edición específicamente sobre el mito de la caverna, ese truco y ardid de ilusionista en el que ya más de 2 mil años de filosofía la humanidad todavía está cautiva.
II
Daniel Simons, es un prominente psicólogo experimental, especialista en ciencia cognitiva, y catedrático del Departamento de Psicología y del Instituto Beckham de la Universidad de Illinois. Sus trabajos de investigación exploran los límites de nuestra mente y buscan comprender por qué tantas veces ignoramos nuestros propios límites.
O Bas Rokers, doctor en psicobiología y en neurociencia cognitiva especialista en la utilización de neuroimágenes (resonancia nuclear magnética funcional –fMRI por sus siglas en inglés–), y en la realización de experimentos psicofísicos y modelos de simulación por computadora, todo con el fin de descifrar los mecanismos de los movimientos visuales y la percepción de la profundidad.
III

viernes, 7 de octubre de 2011

Caverna de Platon III

¿Es confiable nuestro cerebro?  No mucho.
El mago David Copperfield
I
La metáfora es un código que abre hacia la locura de la poesía, pero no todos están llamados para investir tan peligroso rango.
Cuando una hoja en el otoño con todos sus colores se desprende en la brisa del atardecer para entregarse a la tierra, recorre un breve instante entre acordes y vaivenes.
Este inocente acto puede ser visto o sentido, el prestidigitador solo lo ve y su relación parte del ojo, el poeta aparte de verlo lo siente y lo celebra y su relación es desde el corazón, pero para eso hay que estar loco, es decir trascender y armonizar sentidos y nervios en la danza interna del universo, en su blues más sentido.
Esta también ya es una tarea de la metaestética, del "arte total"
DE MARZO DEL 79’ (1983)
Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras.
Tomas Tranströmer

II
Reproduciré en tres ediciones un interesante programa de NatGeo sobre una investigación del cerebro y sus complejidades que responderá muchos interrogantes. La serie se titula Juegos Mentales y la primera parte trata sobre la atención, se titula Presta Atención.
Este episodio sobre la atención fue filmado en Las Vegas, una ciudad que exige mucha atención.
Los guías durante el episodio fueron los magos David Copperfield y  Apollo Robbins, cuyas habilidades para manipular la atención del público producen ilusiones extraordinarias. 
Los magos como David Copperfield y Apollo Robbins “El caballero ladrón”, conocen la psicología humana tanto como un científico, y muestran cómo usan este conocimiento del cerebro para realizar sus trucos. 
Los especialistas científicos mostrarán sus conocimientos sobre la atención creando ilusiones que rivalizan con la de los grandes magos. 
¿Creería usted posible que alguien transmute su apariencia en frente suyo sin que usted lo note? ¿O que el fondo, ropa y accesorios de una escena sean modificados sin que usted se percate? 
En este primer episodio de la serie, Juegos Mentales: ¡Presta atención! Copperfield y Robbins demuestran lo frágil que resulta la atención del cerebro y cómo –debidamente controlada– la atención de la gente es susceptible de sufrir el llamado “cambio de ceguera”. 
El mago Apollo Robbins "El caballero ladrón"
Esto significa, que los humanos somos capaces de dejar pasar enormes detalles y no percibir cambios dramáticos de nuestro entorno que se desarrollan frente a nosotros, por puro acondicionamiento del cerebro.
“Como ilusionistas nosotros tomamos todos los conceptos que tiene la gente y los usamos para poner el mundo al revés. Si puedes desviar su atención hacia otro lado a placer, habrás hecho tu trabajo correctamente”, explica Copperfield cuya extraordinaria habilidad para manipular la atención del público y producir ilusiones espectaculares es ampliamente reconocida. 
Su socio Apollo Robbins complementa la idea: “Todos nosotros creemos poner atención a nuestro mundo alrededor, pero por más extraño que suene, eso es tan solo una ilusión”.
Créase o no, el embudo de atención que filtra el torrente de estímulos que entra al cerebro es tan limitado que puede pasar un gorila delante de las personas sin que se vea.

Moisés deja de hacer tus gracias!
No estaría por demás reflexionar acerca de cómo estos métodos se pueden usar en la publicidad, la propaganda, la información noticiosa, la educación en todas sus facetas. También, claro está en la inmensa posibilidad de la poesía como herramienta de consciencia y de liberación…


martes, 27 de septiembre de 2011

El poder de la metáfora

Una lágrima destellaba música azul...(*)
Una entrevista de VÍCTOR-M. AMELA a Ted Cohen (**), filósofo de la metáfora

Qué es la metáfora?
Lo que nos hace humanos.

¿No era el lenguaje?

Lo indiscutible es que el ser humano es la única criatura con capacidad metafórica, con talento para la metáfora.

¿En qué consiste ese talento?

Captas un retorcimiento del lenguaje que dice que una cosa es otra, ¡y lo entiendes!
Por ejemplo
“El señor es mi pastor”, dice la Biblia. Identificar a Dios con un pastor de ovejas podría ser incomprensible, pero no: entiendes.

¿Cuál es su metáfora favorita?
“Macbeth mató al sueño”, dice Shakespeare. Se entiende: el sueño perdura, pero se altera el ánimo con que entramos en él.
Otra metáfora.
El Cantar de los Cantares, libro del Antiguo Testamento, ¡es una sucesión de fabulosas metáforas sexuales!: “Ven a mi jardín”…
Quizá no sea posible hablar o pensar sin metáforas.
Sí lo es: si señalo una taza y digo “esto es una taza”, uso lenguaje literal: la metáfora – uso inusual del lenguaje-es posible porque hay un uso usual del lenguaje.
Y un uso metafórico ¿puede pasar a convertirse en un uso literal?
Un día alguien dijo que una música era azul, blues:construyó una metáfora. Y lo que fue lenguaje metafórico es hoy lenguaje literal: blues como género musical. Una metáfora muere… y engendra un sentido literal.
“Una metáfora muere”: ¡acaba de hacer usted una metáfora!
Somos animales metafóricos. Somos fabricantes de metáforas. Somos lectores de metáforas. Supuramos metáforas.
¿Este talento podría ser previo al lenguaje articulado?
No creo: yo lo vinculo a la gramática.
¿Seguro? Si en el perfil de una montaña veo la cabeza de un perro…
Estudios psicológicos concluyen que el bebé no tiene talento para la metáfora.
¿Por qué?
No es capaz de verse a sí mismo como si fuera otro. El talento para la metáfora exige capacidad para la empatía: ver al otro como si fueras tú, verte a ti como si fueras otro.
¿Qué dicen los neurólogos al respecto?

Citan las neuronas espejo: capacidad neuronal para imitar conductas y actitudes de congéneres. Es un modo de aprendizaje.
Viéndote otro, ¿aprendes a ser tú?
Somos metáfora del otro, sí. Así es como entiendo que podrá afectarme a mí todo aquello que haya afectado a otro. Empatía.
Sin capacidad para la metáfora, ¿habría arte?
El arte narrativo sería imposible.
¿Y el pictórico?
Tú miras un cuadro, ¿y qué estás viendo? “Es Jesucristo”, dices, pero es una imagen de una suposición de Jesucristo. Metáfora.
¿Y el séptimo arte?
Vas al teatro y dices: “Es John Wayne”; lo es…, pero vas al cine y dices: “Es John Wayne” de una imagen filmada de Wayne en movimiento. ¡Está bien llamarlo movies!
Y, encima, John Wayne… representando a un personaje.
Hay quien no lee la metáfora e identifica actor y personaje. Puede sucederle al propio actor, como a Johnny Weissmuller, pobre.
¿Algún cineasta muy metafórico?
Buñuel representa en Viridiana una cena de mendigos… que representa a su vez la Última Cena de Jesucristo: si no conoces el referente bíblico, no puedes ver esa escena.
Las claves religiosas son constantes en el arte, ciertamente…
Buñuel odia y ama a la vez a la Iglesia, como Picasso a los toros, que representan la vieja España.
Ahora nos identificamos con clubs de fútbol.
Si pierde mi equipo…, es como si yo perdiese: opera nuestro talento metafórico. Yo no he jugado, pero digo: “Hemos perdido”.
¿Un resorte similar al del patriotismo?

Sí: naces en un entorno, lo que te lleva a considerarte hijo de una nación, alusión a la nación que es a su vez metáfora de la familia.
¿Ha sido el caso del pueblo judío?
Su metáfora ha sido verse como “pueblo de Dios”: ¡un pueblo con talento para la ficción, desde luego!
Y para la ley moral.
La moral deriva también de la empatía: si comprendes lo que siente el otro, sabes qué hacer (y qué no hacer) para ayudarle.
El talento alto para la metáfora ¿me hace mejor persona? ¿Leer me hace mejor?

Leer te ayuda a comprender mejor al otro: para ayudarle… ¡Pero también para dañarle!
¿Hasta qué punto es posible comprender al otro (y viceversa)?
Ja, ja, es imposible, la verdad…, ¡pero debemos intentarlo! “Vivimos como soñamos: solos”, dijo Marlowe. Es noble intentar lo imposible, decía Borges: ¡mire a Don Quijote!
Comprender mucho al otro ¿es siempre bueno?
Hay un peligro: acabar comprendiendo los motivos de Hitler… y compartiéndolos.
Empatía, pues, en su medida justa, ¿no?
El uso de la metáfora puede elevarte a poeta…, pero creértela puede volverte loco.
¿Qué veo cuando creo que me veo?
Tu salud mental pasa por tu capacidad de verte a ti mismo en el futuro. ¡Esfuérzate!
Señáleme un último ejemplo del poder de la metáfora.
La pornografía: una mera representación… y se excita la bioquímica de tu organismo.
http://victoramela.com/2011/08/la-contra-ted-cohen-filosofo-de-la-metafora/

Inscripción en cualquier sepulcro

No arriesgue el mármol temerario
gárrulas transgresiones al todopoder del olvido,
enumerando con prolijidad
el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria.
Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla
y el mármol no hable lo que callan los hombres.
Lo esencial de la vida fenecida
-la trémula esperanza,
el milagro implacable del dolor y el asombro del goce-
siempre perdurará.
Ciegamente reclama duración el alma arbitraria
cuando la tiene asegurada en vidas ajenas,
cuando tú mismo eres el espejo y la réplica
de quienes no alcanzaron tu tiempo
y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.
Jorge Luis Borges



(*) 

La frase the blues hace referencia a los blue devils (diablos azules o espíritus caídos), la depresión y la tristeza. Una de las primeras referencias athe blues puede encontrarse en la farsa Blue Devils, a farce in one act (1798) de George Colman. Posteriormente, durante el siglo XIX, esta frase fue usada eufemísticamente para hacer referencia al delírium trémens y a la policía.
A pesar de que la frase, en la música afroamericana, pueda tener un significado más antiguo se atestiguó que en 1912, en Memphis (Tennessee) el músico W. C. Handy ya utilizaba (en su tema Memphis Blues) el término the blues para referirse a un estado de ánimo depresivo.
(**)
Pensar en los otros

Ted Cohen es menudo y fibroso, con el aspecto que uno imagina en un filósofo judío medieval. Se doctoró en Filosofía en Harvard y ha reflexionado sobre la estética de Kant y sobre la metáfora. “Hay un misterio en el corazón de la metáfora”, apunta en su ensayo Pensar en los otros (Alpha Decay), y es así: ¿qué resorte nos faculta para captar la metáfora? ¿Qué rara habilidad es esa de imaginarte como otro? Puedes identificarte con otros al leer ficción, practicar un deporte, razonar o prefigurar tu futuro. Sobre el talento para la metáfora, subtitula su ensayo; talento específicamente humano. Me pregunto qué y quién ve cuando me veo, y cómo alguna parte de mí ha modelado esta metáfora de mí.
Tengo 71 años. Nací en Illinois y vivo en Chicago. Soy profesor de filosofía en la Universidad de Chicago. Estoy casado y tengo dos hijos (43 y 40). Soy más bien de izquierdas. Soy judío practicante, porque practicar me complace. Verte como otro te enseña a entenderte.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Las Causas

¿Qué pasaría si te encontrases en un concierto a alguien ejecutando un instrumento musical llamado "theremin" o "teremín" ? Tan sólo es una caja con 1 o 2 antenas, y funciona moviendo las manos frente a ellas, en el aire, produciendo sonidos difíciles de imaginar ante la visión de un aparato.
Mas información aquí: 
http://es.wikipedia.org/wiki/Therem%C3%ADn

El amigo Ñoco Lebolo nos regala un vínculo para disfrutar la ejecución del theremin con música de cámara:
http://cristalrasgado.blogspot.com/2010/01/dos000diez.html


Las Causas

Los ponientes y las generaciones.
Los días y ninguno fue el primero.
La frescura del agua en la garganta
de Adán. El ordenado Paraíso.
El ojo descifrando la tiniebla.
El amor de los lobos en el alba.
La palabra. El hexámetro. El espejo.
La Torre de Babel y la soberbia.
La luna que miraban los caldeos.
Las arenas innúmeras del Ganges.
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña.
Las manzanas de oro de las islas.
Los pasos del errante laberinto.
El infinito lienzo de Penélope.
El tiempo circular de los estoicos.
La moneda en la boca del que ha muerto.
El peso de la espada en la balanza.
Cada gota de agua en la clepsidra.
Las águilas, los fastos, las legiones.
César en la mañana de Farsalia.
La sombra de las cruces en la tierra.
El ajedrez y el álgebra del persa.
Los rastros de las largas migraciones.
La conquista de reinos por la espada.
La brújula incesante. El mar abierto.
El eco del reloj en la memoria.
El rey ajusticiado por el hacha.
El polvo incalculable que fue ejércitos.
La voz del ruiseñor en Dinamarca.
La escrupulosa línea del calígrafo.
El rostro del suicida en el espejo.
El naipe del tahúr. El oro ávido.
Las formas de la nube en el desierto.
Cada arabesco del calidoscopio.
Cada remordimiento y cada lágrima.
Se precisaron todas esas cosas
para que nuestras manos se encontraran.

 
Jorge Luis Borges

lunes, 5 de septiembre de 2011

De lo arrugado y de lo liso

Glissando III


Entrevista de Eduard Punset a Benoît Mandelbrot el 22 de Febrero de 2007 en la Universidad de Yale.

Benoît Mandelbrot, matemático, padre de la geometría fractal
¿A quién se le podría ocurrir diseñar una teoría de las rugosidades y de las fragmentaciones y, además, aplicarlo a determinados campos como la bolsa para descifrar la variabilidad del valor de las acciones? Lo primero que vieron nuestros antecesores fueron rugosidades. Veían muy pocas cosas suaves como la luna o los ojos. La ciencia entró de lleno en lo suave y todo el mundo se olvidó de las rugosidades y de las fragmentaciones… todo el mundo menos una persona: Mandelbrot.


 Katsushika Hokusai. Gran ola de Kanagawa. Grabado. 1826
 Katsushika Hokusai. La Gran Ola de Oriente. Grabado.1920
Katsushika Hokusai. La Ola Femenina. Grabado. 1845


La entrevista completa por escrito se encuentra aquí:

La entrevista completa en vídeo se encuentra aquí: