INTRODUCCION
MACBETH. - Creí escuchar una voz que me decía: «Macbeth, tú no puedes dormir, porque has asesinado al sueño». ¡Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor, el sueño, descanso de toda fatiga: alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida.
Una brújula
Todas las cosas son palabras del
idioma en que Alguien o Algo, noche y día,
escribe esa infinita algarabía
que es la historia del mundo. En su tropel
pasan Cartago y Roma, yo, tú, él,
mi vida que no entiendo, esta agonía
de ser enigma, azar, criptografía
y toda la discordia de Babel.
Detrás del nombre hay lo que no se nombra; hoy he sentido gravitar su sombra
en esta aguja azul, lúcida y leve,
que hacia el confín de un mar tiende su empeño,
con algo de reloj visto en un sueño
y algo de ave dormida que se mueve.
Jorge Luis Borges
Pero al fin su corazón se transformó…
En anteriores ediciones ya se abrió la puerta de la poesía y de la música hacia la danza y la sinfonía del despertar. Punto fundamental para esta interpretación y lectura del Zaratustra.
Hoy abriremos otra puerta y quedan por abrir otras más.
La que abriremos hoy será la de la base del placer: nuestra sensibilidad.
Me valgo de algunas imágenes tomadas de la red a modo de retórica para dar pistas sobre el tema ya que este pretende ser a ojos cerrados, y pretende además ser un escape al imperio de la imagen, a la costumbre en que hemos sido educados para ver, para ver en ese “algo de reloj visto en un sueño”.
Por naturaleza como seres vivos somos “válvulas” de un torrente constante de placer, pero no dejamos fluir este potencial (al menos conscientemente) en su manifestación plena.
La mayoría nos enfrentamos al perenne enfrentamiento entre hacer lo que nos está mandado a hacer y tenemos que hacer a lo que deseamos o desearíamos hacer.
La mayoría nos enfrentamos al perenne enfrentamiento entre hacer lo que nos está mandado a hacer y tenemos que hacer a lo que deseamos o desearíamos hacer.
Lo que desearíamos hacer y lo que tenemos que hacer ya está predeterminado, nuestra autenticidad despunta cuando rompemos esos canales o los desbordamos y con naturalidad recavamos nuestros propios causes.
Cada atardecer y amanecer es único cada día habido y por haber, diferente uno del otro desde que el sol es sol y la tierra es tierra. Igualmente cada vez que vamos a la cama para dormir y luego para levantarnos sucede lo mismo.
Cada día una sinfonía y una danza distinta antes de dormir y antes de levantarnos. Que sin embargo la inmensa mayoría deja pasar de largo.
¿Cómo ha sido posible haberse perdido toda esa suma de fiestas y seguir perdiéndolas? Es lo que trataremos de dilucidar en esta serie sobre Ser y Placer.







